Viaje de otoño: Almagro

Viaje de otoño: Almagro

octubre 18, 2018 0 Por amacrema

¿Cómo va este maravilloso mes de octubre? Por mi parte, tengo que confesar que la amacremafamily al completo estamos disfrutando del otoño con multitud de planes. Y, a decir verdad, el tiempo otoñal nos está acompañando en cada uno de ellos. En el post de hoy os cuento nuestro viaje a Almagro, siendo este un sitio imprescindible que visitar de los muchos pueblos de España.

Escapada de otoño 2018

Soy una enamorada de este pueblo manchego y hacía varios años que, por diversos motivos, no habíamos visitado. Así que el pasado puente no dudamos en ponernos los colores otoñales y decidirnos a pasar una escapada con encanto entre las casitas blancas de La Mancha.

Comenzamos la jornada hacia el mediodía. Yo prefería llevarme a #bebéChencho comido y así lo hicimos. Disfrutamos del viaje observando los campos manchegos que ahora, sino lo saben, están en su belleza máxima: los viñedos aún se mantienen verdes, los olivares revientan de olivas esperando su momento, el color verde se entremezcla con el amarillo, naranja y marrón del terreno y todo ello bañado en un precioso cielo encapotado que mostraba colores azules, blancos y grises.

Comer en Almagro

Llegamos a Almagro a la hora de comer. Intenté ponerme en contacto con varios restaurantes que nos habían recomendado, pero no hubo manera de que me atendieran al teléfono. Así que hice lo que mejor sé hacer: reservar el restaurante por la aplicación El Tenedor.

Y, la pena, es que había poco donde elegir. A los pueblos aún no han llegado los beneficios de las nuevas tecnologías. Solo tenían tres restaurantes y me decanté por uno de ellos: Fogón Fusión. Siempre lo pienso: los que venimos de fuera reservamos mesa (y hoteles) a través de las plataformas de Internet, de modo que si un restaurante no ésta en El Tenedor, no podremos acceder a él.

Bueno, decir a favor de Fogón que fue un gran acierto. Tenían una gran variedad de platos, muchos manchegos, y todos estaban deliciosos. La atención fue estupenda. Y, lo mejor de todo, tenían una buena relación calidad-precio, que, a fin de cuentas, es lo que andamos buscando. Comimos pisto con huevo, berenjenas de Almagro, costillas y solomillo a la brasa, arroz caldoso. Y disfrutamos de los postres caseros: natillas, flan, pan de calatrava y tarta contesa con helado de frambuesa.

El restaurante está a la entrada del pueblo, a unos diez minutos andando del centro histórico de la ciudad. Recorrimos alguna de sus calles empedradas disfrutando de las fachadas de las casas. Da mucho gusto ver como mantienen todas las casas blancas impolutas. Ninguna está sucia ni pintada. Los bancos y los supermercados, con colores característicos en otras localidades, respetan el blanco del pueblo también en sus fachadas.

Que ver en Almagro

Accedimos a la plaza por uno de sus laterales. Estaba llena de gente, como de costumbre, que quería visitar Almagro. Nos dirigimos hacia el centro para hacernos fotografías mientras observábamos cómo los guías turísticos trataban de contagiar el amor por esta ciudad a los nuevos turistas. Había excursiones de mayores, de niños, de extranjeros… y todos ellos escuchaban con ilusión toda la información.

Nos sentamos en una terraza. #BebeChencho acaba de dormirse. No quería hacerlo porque estaba viendo demasiadas cosas nuevas. No quiere perderse nada. Pero, al final, le ha vencido el sueño. Disfrutamos del café entre nubes y claros. Parece que ya está entrando el tiempo otoñal.

Observamos la incesante cola que hacen las personas que quieren entrar al corral de comedias. No está en nuestro plan del día entrar a ver el corral de comedias. Ya lo hemos visto en varias ocasiones. Hemos acudido a ver también alguna obra de teatro allí. Ya sabéis que es el único en España que se conserva tal cual fue en el siglo XVII. Así acudía la gente al teatro cada tarde a divertirse durante la época de Lope de Vega y Cervantes. Lo encontraron al hacer obras en algunas casas. Apareció casi intacto y ahora es patrimonio. También se puede visitar el corral de Alcalá de Henares, pero este no es original de la época, que no os engañen. Amantes de la Literatura, si queréis ver un auténtico corral de comedias del Barroco tenéis como visita obligada acudir a esta localidad manchega.

Tampoco lo visitamos aquel día, pero el museo del teatro es también espectacular. Allí podéis encontrar la forma de vida de las gentes del siglo XVII, cómo era el espectáculo teatral o qué artilugios utilizaban para los efectos especiales en el Barroco. Es un museo muy curioso, sin duda.

Nos levantamos de la terraza y decimos ir hacia las tiendecillas que ya estaban abiertas. Pasamos a una tienda de artículos de recuerdo que llamó nuestra atención por los juguetes de madera. Compramos un sonajero para Bebé Chencho y, aunque al principio le hizo mucha ilusión, tengo que confesar que ya no lo quiere. Y lanzo una pregunta ¿por qué los niños no quieren jugar con sus juguetes? Es más, ¿por qué los niños no quieren jugar con juguetes?

Pasamos a una pastelería y no nos resistimos a llevarnos unos huesecillos de santos. Y, para terminar con nuestras compras, me hice con un gran cubo de berenjenas de Almagro. ¡Me encantan!

Hicimos el viaje de vuelta al coche despacio. Se nota que iba empezando a caer la tarde, aunque aún la claridad nos dejaría disfrutar de los paisajes manchegos también a la vuelta. Ya empieza a notarse que la luz se va pronto por la tarde, aunque hasta el cambio de hora seguiremos disfrutando de luz hasta las siete. Para mí es un gusto que la luz se vaya pronto, porque me encanta ambientar la casa con luces tenues de lamparitas y velas, por ello no llevo para nada mal este cambio de hora.

Acabamos el día de vuelta a casa disfrutando de nuevo de los colores de La Mancha y degustando los huesecillos de santos.

Hasta aquí he llegado con este post sobre un viaje muy especial. Espero que os haya gustado leerlo tanto como a mí escribirlo.

Nos leemos en el próximo post. Un fuerte abrazo. Amacrema.