Los bebés también leen

Los bebés también leen

septiembre 10, 2018 4 Por amacrema

¡Hola a todos! ¿Qué tal está yendo esta vuelta a la rutina después de las vacaciones de verano? Yo ya estoy con muchas ganas de otoño y parece que esta llegada de temperaturas más bajas y tormentas va abriendo boca. El post de hoy continúa en la línea de la vuelta a clase y os hablo de la importancia de crear hábitos de lectura en los niños desde pequeñitos. Además, os recomiendo algunos libros destinados a los bebés que les ayudará a ir familiarizándose con el libro como objeto, para que lo vean como un juguete y no como un instumento de estudio y trabajo una vez lleguen al colegio. Otro post muy reflexivo y os invito a compartir vuestras ideas sobre este tema conmigo. ¡Vamos allá!

Durante estos primeros días de curso andamos, como todos los años, pensando y pensando las lecturas “obligatorias” que les pediremos a nuestros alumnos a lo largo del curso. Será, como no puede ser de otra manera en Lengua y Literatura, requisito indispensable para aprobar la asignatura. Pero, ¿en verdad debería ser obligatoria la lectura ? ¿No era un placer y un privilegio ¿Se puede obligar a alguien a disfrutar? ¿Qué ha sido del hábito lector en nuestros pequeños? He leído en una noticia reciente que un alto porcentaje de españoles no lee. Nunca. Y esto es alarmante. Solo con la lectura se consigue enriquecer culturalmente a un país. Si no se lee, ¿qué nos queda? La ignorancia total y absoluta de nuestros jóvenes. Lo que beneficia la manipulación de los que sí leen, que resulta que somos una minoría.

La pregunta común a principio de curso en el departamento es si les exigimos la lectura de libros clásicos o de libros más actuales. Si les imponemos un título o si les dejamos elegir. Si dedicamos horas a la lectura libre exclusiva o les dejamos la libertad de lectura en casa. Y surgen controversias y variedad de opiniones, obviamente. Personalmente, me siento bastante apenada de ver que los profesores de Literatura nos vemos en la tesitura de obligar a leer. ¿Dónde ha quedado la educación literaria en la familia? Si los padres no leen, no hay nada que hacer. Buscarán resúmenes en Internet, verán la película o llevarán a cabo cualquier otro recurso pícaro que les ayude a aprobar el control de lectura o el trabajo. Pero el hábito lector no se habrá conseguido, por supuesto. Me pregunto qué sentido tiene esto.

En muchas ocasiones los padres me piden consejos o trucos para conseguir que lean sus hijos. Yo siempre les invito a responder a la misma pregunta: ¿usted lee? ¿Hay libros por las mesas de casa? Si la respuesta es sí, podemos ir buscando otras soluciones  y remedios para echarles un cable con sus hijos. Si, por el contrario, la respuesta es no, suspiro, les miro y sonrío. Me quedo callada. Supongo que aquí interviene ese refrán que dice “a buen entendedor…”. La educación literaria debe estar en las aulas, claro, pero también tiene que estar en la familia. Debería entrar dentro de las obligaciones como personas, como enriquecimiento personal, como educación para la vida. Cada día me enfrento a más casos de analfabetismo, y no el analfabetismo del siglo pasado, sino a un nuevo tipo que nos amenzada con una generación carente de conocimiento básico.

No soy una loca ni una madre exigente con el tema, pero por defecto profesional este miedo lo tengo a diario con mi bebé. Aún es muy pequeño, sí, pero precisamente por ello lo tengo totalmente virgen en lo que al conocimiento y aprendizaje se refiere y puedo crear en él la persona que yo quiero que sea (o que a mí me gustaría). Es cierto que el tiempo que le dedico a la lectura es muy inferior a hace algunos meses, pero no ha cesado. Los libros empezados y en uso se reparten por toda la casa, por lo que es un objeto con el que se va a familiarizar desde ya. Además, no he parado de comprarle libros de cuentos para leérselos más adelante y libros de aventuras con los que podrá iniciarse en la lectura placentera cuando aprenda a ello. Hay quien me ha sorprendido con este regalo al nacer mi bebé. Han pasado de los trajecitos y cremas típicas y me han venido con un buen arsenal de libros para bebés que a mí me había sido difícil encontrar. Ahora va por la calle con sus libros mordedores o sus libros de baño, que le encantan, y la gente se sorprende de que con tan solo siete meses vaya con libros en las manos.

Además, me posiciono en contra de enseñarle lo audiovisual (tv, tablets, móvil) como único modo posible de entretenimiento y diversión. La lectura también debe ser una opción. Por ello, a la hora de la comida o cuando llora por cualquier otra causa, recurro a los libros para entretenerle y  llamar su atención. Apenas le ponemos la televisión y mucho menos cualquier otro aparato electrónico porque, además, tengo miedo de que le dañe la vista demasiado pronto.

Quería aprovechar este post reflexivo de comienzo de curso para recomendaos libros para los bebés, bien para los vuestros o bien como idea para regalar a un recién nacido. Os aseguro que fue uno de los regalos que más me gustó y que más agradecí. Yo suelo regalar libros en cumpleaños, comuniones y demás eventos, sobre todo a los niños aunque también a los adultos, y siempre acompaño el paquete con el mensaje: Te voy a regalar cultura.

¿Qué libros existen para los bebés?

El inicio al placer literario empieza por tocar, chupar y morder los libros. Deben ser un juguete y, por ello, deben estar allá donde el bebé tenga sus juguetes, como uno más. Hay niños que tienen el primer contacto con el libro, y me refiero al objeto, cuando llegan al colegio. (Me echo las manos a la cabeza con esta noticia)

TOCAR. Libros de texturas. Son libros de tela, con diferentes tipos de tejidos que les ayuda a diferenciar formas. Algunas hojas introducen hojas de celofán que hacen ruido para que les llame la atención. Los hay de diferentes tamaños.

CHUPAR. Los libros de bañera son perfectos para que se los lleven a la boquita y los chupeteen, ya que es lo que los bebés hacen desde pequeñitos. Además, como su propio nombre indica, sirven para que se diviertan en el agua pudiendo ser sustitutivos a los típicos animales acuáticos que inundan las bañeras infantiles.

MORDER. Las boquitas de nuestros pequeños sufren dolores horribles por la salida de los dientes. Y para ello existen libros mordedores (además de sonajero para que el ruido también llamen su atención) que les aliviará durante un ratito de ese malestar.

Todos los libros que os he enseñado son de la editorial Susaeta, que está volcada en los libros para niños, como vemos, de todas las edades. Iba a recomendaos libros para los primeros lectores, pero se me está haciendo un post demasiado largo y prefiero dejarlo para otra semana. Ya os contaré qué libros se les puede regalar a los niños pequeñitos para que se enganchen a la lectura lo antes posible. Os dejo el link de un post que escribí hace tiempo con tips para inculcar hábitos de lectura en los niños.

Espero que os haya gustado. Nos leemos en el próximo post. Os deseo una feliz semana. amacrema

¡Regalemos cultura!