PASAR DESAPERCIBIDA

Muy feliz día a todos. Me encanta pasear por las calles y visitar lugares recónditos que, a veces, surgen por casualidad, y en otras ocasiones callejeo sin descanso hasta dar con el lugar deseado. Os invito a acompañarme hoy en uno de estos paseos calurosos entre cultura diversa que regala impresiones a los sentidos.

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Conocía una librería de oídas desde hace bastante tiempo. Tuve la oportunidad de entrar cuando fui a la presentación de Cinco esquinas, del Nobel Mario Vargas Llosa, pero el miedo a quedarme sin sitio me negó su entrada. Por eso el reencuentro fortuito con ella no me lo ha impedido en esta ocasión. Hablo de la librería Antonio Machado, ubicada en los bajos de Círculo de Bellas Artes. Un hombre muy mayor me recibe entre libros y papeles, casi sepultado tras un mostrador. Dos dependientes más trabajan a destajo detrás de sus mostradores. Parecen no notar mi presencia. Yo camino sigilosa entre los pasillos de la librería, muy bien colocada y estructurada, por temas, por orden alfabético y por idiomas. Un lector lee con detenimiento las contraportadas de varios libros, sin prisa, como si no tuviera nada que hacer. Yo paso una vez más sigilosa a su lado y no se inmuta. Me encanta sentirme como un fantasma y poder observar sus impresiones, sus posturas y hasta casi intuir sus pensamientos.

dos veces única
Algunos títulos nuevos llaman mi atención, como el último libro de Elena Poniatowska, Dos veces única, tengo ganas de leerlo, por lo que lo añado a mi larga lista de libros pendientes y sigo mi camino. Un paseo interrumpido por una librería pendiente porque mis pasos no se dirigían hasta allí. Varias mujeres toman café en las cafeterías que rodean la zona. Muchas familias europeas visitan estos días nuestra capital, con gorras y botellas de agua que parecen calentarse al instante. Estos calores tan agobiantes de un agosto que no da tregua.

Sigo mi paseo entre cuadros y observo a los visitantes mientras disfruto de una colección impresionista y vanguardista. Me encanta ver en la realidad obras de arte que han invadido mis apuntes universitarios, o ejemplos que acompañan a obras literarias del pasado siglo. A veces, un cuadro puede expresar una idea mejor que un verso o que una novela. Algunos paseantes miran los cuadros sin detenerse a penas unas milésimas de segundo. Otros, como yo, camino frente a ellos hasta que encuentro alguno que me asombra y me obliga a pararme. Lo miro en profundidad, intentando retenerlo siempre en mi retina, como si eso me permitiera llevarme el cuadro para siempre. Me alejo y vuelvo una vez por si he olvidado algún detalle. Querría reproducirlo en mi memoria dentro de algunos años. Varios visitantes me hacen soltar una carcajada interior. Está permitido hacer fotografías y ellos no cesan en su empeño de llenar sus cámaras con imágenes de sus cuadros favoritos. Como si eso les permitiera llevarse a casa las obras reales. Intento no caer en la tentación de hacer lo mismo que los turistas y fotografiar un Monet o un Matisse que despierta mi admiración. Qué goce visual poder disfrutar de estas obras. Sin embargo, mi admiración es aún mayor por mi memoria, ya que consigo recordar títulos, autores y hasta técnicas pictóricas de mis años universitarios. Al parecer el estudio sirve también a largo plazo.

Salgo después de haber disfrutado largo rato del aire acondicionado. La soleada plaza de las Cortes, casi vacía me hace imaginar a los diputados dentro del congreso discutiendo por los mejores sillones, sin llegar a ningún acuerdo, sin darse cuenta de que lo que queremos es que gobiernen todos juntos, intermcambiando opiniones, enriqueciendo nuestro país, nuestra educación, nuestra sanidad, nuestra política social… Nadie se atreve a cruzar la plaza, hace demasiado calor. Algún turista se recrea fotografiándose entre los leones. Los policías, con sus chalecos antibalas bien abrochados, hacen guardia como pueden, en silencio, con el solo sonido de sus pasos.

telma y louise selfie
Y me alejo de allí corriendo como puedo, buscando la sombra y deseando poder meter los trajes de baño en la maleta y disfrutar del mar, que, al fin y al cabo, es donde debemos estar estos días.

Espero que estéis pasando unas felices vacaciones.

Amacrema

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