Un día con amacrema

Un día con amacrema

octubre 8, 2019 0 Por amacrema

¡Hola a todos! Feliz comienzo de semana. Ya martes, !qué bien! Hoy os cuento un día con amacrema.

Me apetecía mucho compartir un diario con vosotros. Y, además, sé que os gusta leer rutinas y lifestyle. Así que, aquí va: Un día con amacrema.

¡Recordad compartir el post para que llegue a más lectores!


Mi día comienza muy temprano. Cuando le doy a Cayetano la última toma de la noche, o la primera del día, según queramos verlo. A eso de las 7,30 salgo de la cama con ganas de afrontar un nuevo día. Tengo todo planeado, pero en verdad no sé qué nos va a deparar.


Me pongo la ropa deportiva y salgo a andar hacia las 8. Voy escuchando alguna entrevista interesante. Me evado y pierdo en mis pensamientos. Sé que tengo un rato para mí. El audio me impide escuchar los ruidos de la calle. Pero están ahí, como una película muda.

Los coches van y vienen llenos de familias que empiezan su día. Los adolescentes van a clase cargados de mochilas. Parece como si las arrastraran. Algunos llevan ilusión otros van desganados. Los padres los llevan con caras de sueño. Después se irán al trabajo. O volverán a casa. ¿Quién sabe?


Hay mujeres mayores que caminan conmigo. Van de cháchara. El gimnasio empieza a llenarse de gente.


Me encanta pasear entre las casas. Huele a desayuno: pan y croisanes recién tostados, café en la cafetera y leche con cola cao caliente. Los más pequeños se preparan para ir al cole.


Cuando vuelvo a casa me esperan abrazos, sonrisas y besos. Me encanta ser mamá. Creo que no hay nada más bonito que la maternidad. Ese “mamá” que escuchas ilusionado y feliz por verte. Ese abrazo fuerte al cuello que te envuelve. Y esa sonrisa que ilumina cualquier mañana gris.


Le doy el desayuno a Chencho si no ha desayunado ya. Su bibe de leche y una tostada con aceite y aguacate. Me preparo un café. Observamos cómo sale el café caliente de la máquina y cómo saltan las tostadas del tostador. Desayunamos juntos.


Me lo llevo al cambiador para vestirlo. Es pequeño, pero empieza a tener claro lo que quiere ponerse. Me abraza y acaricia feliz porque estoy con él. Le echo su colonia y lo peino. Me lo como de lo rico que huele, de lo feliz que está. Me mira con ilusión cuando le digo que se va un día más a la guarde, a jugar, a aprender.


Sale por la puerta dándome besos y diciéndome “adiós” efusivamente con la mano.


En ese momento corro para arreglarme y recoger las habitaciones. Me gusta el orden. Pongo la radio. No quiero ver nada. Solo escuchar. La tarea diaria tan solo se ve interrumpida por las necesidades de Cayetano. Está ahí. En su hamaca. También me mira y se ríe. Cuando se cansa llora. Quiere que lo coja en brazos. Que le mime. Que lo abrace. Aprovecho para arreglarlo y darle de comer.


Después me pongo a escribir. Cayetano se ha dormido. Me encanta escribir.
Salimos a dar un paseo. No quiero perderme esa caminata que hago con mi bebé cada mañana. Vuelvo a preparar la comida. Me he obsesionado tanto con el realfooding que preparo cada receta con esmero. Hoy toca arroz, brócoli y salmón a la plancha. Carbohidratos, verdura y pescado. De postre, fruta.

Un día con amacrema. Cómo organizo un día: mis rutinas, mis aficiones, mi vida con dos bebés.


Antes de comer recojo a Chencho de la guarde. Como, mientras él me acompaña. Y pinta o ve la tele. Sabe que en unos minutos irá a la siesta.


Yo aprovecho ese ratito de paz para tomarme el chocolate negro con un té verde. Se ha convertido en una manía, en una adición. A veces leo. A veces veo alguna serie en televisión. Pero procuro no hacer ruido.


Cuando se despierta Chencho, merendamos. Fruta o yogurt. Excepcionalmente comemos galletas. Y nos bajamos a jugar. Disfrutamos de la tarde. Y lo sabemos. Hay toque de queda. A las 7,30 tenemos que estar de vuelta a casa para el baño. A las 8 se cena. A las 9,23 Chencho está en la cama. A las 10,37 Cayetano a dormir. Y yo. Pues yo caigo redonda en cuanto puedo. Y… ¿hasta mañana?

Gracias por haber llegado hasta aquí con la lectura de este post. Como siempre, espero que os haya gustado leerme. Nos leemos en el siguiente. Un abrazo gigante.

¡Y no olvidéis compartir este post para darle mayor visibilidad! Gracias por pasar un día con amacrema.
amacrema

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