UN PASEO POR LAS DELICIAS

Estos días he aprovechado para ver la exposición de la obra de El Bosco en el museo del Prado de Madrid y he aprendido muchas cosas sobre el artista y su obra. ¿Sabíais que pintó sobre su propia obra cuando algo no le cuadraba? Los restauradores del museo han escaneado su obra para descubrir qué pintó el artista bajo lo que se ve a simple vista y luego quiso eliminar. Hoy nos damos un paseo por el Jardín de las Delicias.

el jardin de las deliciasCada vez que voy al museo del Prado no pierdo la oportunidad de bajar a la sala de El Bosco y disfrutar de su grandiosa obra El jardín de las Delicias. Por eso, aprovechando estos días en los que el ritmo en la capital se ve gratamente paralizado, no he querido perder la oportunidad de visitar la exposición que con gran parte de su obra nos regala el museo hasta septiembre.

El Bosco pintaba a los pecados capitales: la envidia, la gula, la avaricia, la ira…, pero sobre todo pintaba para advertirnos de adónde nos podía llevar la lujuria y el poder material: al infierno. Por eso sus obras están llenas de contrastes, de luces y de sombras, de felicidad y de miedo, de belleza y de atrocidad. El Bosco quería avisarnos con sus obras del pecado, de las consecuencias de comer la manzana roja del árbol prohibido. Sin embargo, tras un buen rato observando El jardín de las Delicias, tengo que discrepar con el autor. No es un cuadro para criticar a los humanos, sino para alabarlos. Es un canto a la libertad, a la conciliación, que nos invita a hacer lo que nos dé la gana sin preocuparnos del qué dirán. Al fin y al cabo en la imagen del paraíso se muestra una visión pesimista de esa belleza, terminada siempre en la putrefacción de los seres que salen y entran al estanque, y el lado del infierno es aún peor: dolor, muerte, torturas, sangre… En cambio, la parte central de tríptico es alegría y libertad. Todo vale en ese mundo. Es un jardín, un jardín de las delicias.

Otra de las obras más espectaculares de El Bosco es su mesa a los pecados capitales. Siempre he imaginado lo bien que quedaría en mi salón, con un cristal que protegiera las imágenes. Y esto mismo deben pensar las personas que, de forma anónima y secreta, tienen en su poder partes de algunos trípticos de sus cuadros que aún a día de hoy están perdidos. Y leyendo esta información en los libros de consulta de la exposición me pregunto, ¿donaría a un museo un cuadro de El Bosco que, por casualidades de la vida, haya caído en mi poder? Difícil decisión. Prefiero no responder a mi pregunta.

Os recomiendo visitar la exposición de El Bosco, no hay mucho tiempo porque finaliza el 11 de septiembre y disfrutar de todos los cuadros que se exponen. De todos modos, El jardín de las Delicias pertenece a la exposición permanente del Prado, así como El carro de heno y la mesa de los pecados capitales, por lo que no hay excusa para desconocer estos maravillosos cuadros.

Espero que estéis pasando unas fantásticas vacaciones. Aprovechad para descansar y llenaos de energía positiva para afrontar con ganas el mes de septiembre.

Un beso para todos.

Amacrema

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