vacaciones de verano. tomo 1

vacaciones de verano. tomo 1

septiembre 18, 2019 0 Por amacrema

Día 1 Sevilla
Hemos salido de casa lo antes que hemos podido. Maletas, bolsa de comida para que no falte en el viaje, dos niños preparados. El grande desayunado y con su gran bibe de leche. Y el chiquitín con su toma de tetilla recién dada para que aguante el viaje.
Llevamos compañeros de viaje avisados: habrá dos posibilidades. 1. Los niños duerman y lleguemos del tirón. 2. Los niños lloren y haya que hacer mil paradas.
Tuvimos suerte porque durmieron todo el viaje. Nuestros niños disfrutan del coche. Miran durante un rato por la ventanilla y luego cierran sus ojos para disfrutar del ruido vibrante que produce el coche en carretera, así como su movimiento tranquilo y calmado. Todo una gozada mirándoles las caras.
Llegamos al resort. Cogemos l habitación, comemos en el mismo hotel y vamos a la siesta. ¿Se dormirá bebé Chencho después de toda la mañana en el coche amodorrado? Pues sí. Es un niño muy dormilón y el coche quieras que no cansa. Se duerme casi dos horas de siesta.

Le pongo el bañador y bien de crema protectora contra el sol y se baja con papi a la piscina. Disfruta como un niño pequeño que es de la charca que hay para los niños. Puede hacer pie y eso le da seguridad. Nada, bucea, corre, se revuelca. Disfruta del momento. Yo bajo que bebé Cayetano más tarde, él aún duerme su siesta y hace calor.

Día 2. Llegada a Huelva.
Llegamos al resort del Rompido y nos quedamos impresionados. Parece que hemos salido del país y hemos llegado a Varadero o a Punta Cana. Creo que vamos a necesitar un plano del hotel para llegar a la habitación sin perdernos. Las vistas son impresionantes. Estamos en medio de un campo de golf y estamos rodeados de árboles frondosos y grandes campos verdes de césped bien cuidado. Le llama la atención de lo bien cuidado que está todo. Las piscinas también son impresionantes. Puentes y pequeños islotes decoran la piscina. Una pena que ponga “prohibido subirse a los pintes y acceder a las isletas” para hacernos las fotos para el Instagram.


Bebé Chencho bailotea por todas partes por lo contento que está. Ya ha visto el trenecillo del hotel que nos llevará al puerto para llegar a la playa. Esta súper ilusionado. El botones nos lleva las maletas a la habitación: la
Suite junior. Tenemos habitación, salón, vestidor, una enorme terraza con hamacas para tomar el sol y un baño con bañera de hidromasaje. Es una pasada. Nos han puesto dos cunas, pero como presentía, los cuatro acabábamos durmiendo en la cama gigante. Todo una gozada.


Es un complejo para familias. Hay muchos niños que disfrutan de las piscinas, el buffet o las actividades para niños. Tenemos un súper que descubrí casi por casualidad (aunque sabíamos de su existencia) y spa abierto casi todo el día.
Creo que reparto a los niños y me voy al spa. Media hora. Venga va 15 minutos. A los 5 ya lo había probado todo: jacuzzi, piscina templada con chorros, sala turca,
¿5minutos? Venga va, voy de nuevo al jacuzzi y luego que me arreglen las uñas que hace mucho tiempo que no me hacen la manicura. Porque el gym creo que no voy a usarlo mucho, he olvidado traerme el chándal y las deportivas.
Gracias por seguir ahí. Nos leemos en el próximo post y os cuento más sobre las playas de esta zona de Huelva. Feliz día. Amacrema.
Día 3. Playa 1. El Rompido
Esperamos en la cola ilusionados para coger el trenecillo. Uno verde, con campanillas. Cómo los de la feria. Somos seis adultos. Dos bebes. Cuatro cestas de Olaya grandes, tres bolsos pequeños. Un cubo, una pala, seis patitos y un cochecito. El Bugaboo camaleón. Con su capazo. Apenas desmontable. Llega el tren. Nadie respeta el turno. Todos los padres a la carrera con los niños a coger sitio. Las ruedas del cochecito por un lado. El capazo por otro. Un bebé en un vagón, otro en otro. Reímos. Reímos a carcajadas. Para bebé Chencho es toda una aventura. Así se lo hacemos saber.


Que sepáis que además de los dos bebes, llevo conmigo un par de revistas y un libro. Y pienso tumbarme en una tumbona a leer un ratito. 7 pares de katiuskas. Es el libro que he cogido para leer durante esta semana de vacaciones. En flash back adelantar que solo leí unas 50 páginas durante una siesta con Chencho encima. Muy maternal todo. Ahí sigue el libro a ver si lo continúo. Por cierto, lectura recomendada para todas esas madres que andan agobiadas con la crianza de sus hijos.
El trenecillo nos deja en el puerto donde tenemos que coger un ferry que nos lleva a la cala. Chencho está súper emocionado. Es la primera vez que monta en barco. Y creo que con esto hemos cubierto todos los medios de transporte. Porque su moto de juguete cuenta, ¿no?
Es la primera vez de Cayetano también, que no nos lo olvidamos en tierra. Pero el pobre pasa el trayecto dormido y no se entera de nada. Pero bueno, creo que todo es aprendizaje que les va quedando ahí por muy pequeños que sean. Y a la vuelta sí que irá despierto mirando sorprendido de allá para acá.
La playa es salvaje. Todo una gozada. No hay edificios que nos hagan sombra. De hecho, no hay ningún edificio. Tan solo un chiringuito de playa, de madera, auténtico, que nos sirve tomate aliñado y sardinitas en platos de plástico. No hay café ni hay helados. Todo #realfooding, que ya que nos hemos apuntado al reto es de agradecer que por falta de medios hayan prescindido de los ultraprocesados (ya os hablaré de todo este rollo en algún post). Cada día ofrecen el pescado que ellos mismos han salido a pescar. Ese día había sardinas para todos. ¡Vivan las sardinas! ¡Ah, sí! Y melón o sandía de postre. Cómo digo, muy Healthy todo.

En el próximo post más. Gracias por estar al otro lado. Un abrazo muy fuerte.

amacrema