COME COCOS

Lee y conducirás; no leas y serás conducido
(Santa Teresa de Jesús)

Las personas leen porque lo ven útil para su vida. Siguiendo esta afirmación tan sabia, lo mismo podemos decir a la inversa, la gente no lee porque no le ve ninguna utilidad al acto de la lectura. Los humanos tendemos a hacer solo aquello que tenga alguna finalidad para nosotros mismos. En la actualidad, según afirman las estadísticas, pocos afirman leer una novela con asiduidad, lo mismo con los periódicos o las noticias publicadas en cualquier medio. Esto puede parecer indiferente a muchos, sin embargo, esta parsimonia por parte del género humano está suponiendo un peligro para nuestra sociedad.

La minoría lectora es mucho más inteligente que la gran mayoría que cree que un libro es un arma de destrucción masiva. Estos últimos son las mejores víctimas para manipular sus ideas y pensamientos de la forma más sencilla posible. Así, es muy fácil convencerles y persuadirles de los que otros consideran como cierto, a pesar de que suelen manipular la información según convenga. Es fácil convencer a un ajeno a la lectura sobre ideas que se tienen muy claras. O sacar de contexto algunas opciones y convertirlas así en medio de disputas y actos violentos entre personas que ni siquiera han tenido contacto directo con el lema principal, la noticia, el asunto de la historia.
Se puede no estar de acuerdo con las posiciones ajenas, pero es necesario el diálogo y el respeto por los pensamientos del prójimo para llegar a un consenso y evitar así problemas mayores. Esto solo se consigue informándose sobre el tema tratado, conociendo las variantes más importantes y, por supuesto, no hablar por hablar si no conocer en verdad el asunto. Las personas que han sido manipuladas no atienden a razones ni a diálogos; el grado de persuasión es tan potente que las ideas implantadas en esos “cocos” no se pueden modificar ni suavizar.

Si no se conoce algo, lo mejor es escuchar a aquel que dice saber. Después, no hay que quedarse con lo que otro ha dicho, es importante tener sangre para leer e informarse para asegurarse de que el “resabiado” tenía razón en lo que decía o, por el contrario, saber que no la tenía y conocer por qué. Si se lee el origen del problema, se comparte, se investiga, nadie podrá invadir nuestro modo de ver la vida. Debemos buscar la aptitud crítica, la que no se convence con lo que otro asegura, la que abre camino a otros modos de ver los mismos temas. Y esto solo se consigue con la lectura, la ansiedad por saber más que nadie, para que nadie pueda persuadirnos con sus ideas, sean las que sean. “Que nadie sepa más que yo”. 

Hubo una vez, hace mucho tiempo, alguien que no se conformó con que le dijeran que la Tierra era plana, o que más allá de Asia no había nada, o que nadie podía conversar con otra persona a miles de kilómetros. Hubo también, alguien que hacía caso omiso de las críticas y siguió trabajando hasta dar con el medicamento que salvaría el mundo; hubo alguien, también, que no creyó en que otros dijeran que era un escritor pésimo, y siguió escribiendo hasta ofrecernos Don Quijote de la Mancha. Fueron álguienes que no se dejaron persuadir, que vieron en la lectura algo útil, que no se conformaron con lo que otros quisieran asegurar. 

Por eso, ahora, repatea que haya quien, sin leer, asegure saberlo todo porque otros se lo han contado, a pesar de que en el texto origen alguien escribió todo lo contrario. ¿O acaso alguien sabe cómo en verdad inventó Dios al hombre y a la mujer? Porque siempre hemos preferido ser más cómodos y decidir que alguien nos cuente su versión bíblica, en vez de molestarnos en leer el texto original. 
amacrema

3 Comentarios

  • Robertin Tin Tiririn

    Estoy de acuerdo…pero por discrepar un poco, yo sí creo que un libro pueda ser un arma de destrucción masiva, quizás no en el sentido literal, pero sí en el sentido en que un libro puede ser muy importante en nuestro futuro, y de él dependerá que se nos puedan abrir unas puertas o cerrar otras…

    • amacrema

      Hola Robertín, gracias por tu comentario. El sentido de esa frase en el artículo era completamente literal, porque por supuesto que puede ser un arma de destrucción masiva. Véase el ïndice de Libros Prohibidos vigente hasta no hace tanto en nuestro país, o las constantes quemas de libros que se han dado en todo el mundo a lo largo de la historia… Me gusta que discrepéis, sino todo esto es muy aburrido.
      Un fuerte abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *