BREVES NOTAS PARA ENFRENTARSE A EL QUIJOTE

Lo primero que todo lector debe tener en cuenta es que hasta el momento de empezar con su gran obra, Cervantes, harto de sus fracasos en las tablas, descubrió otra forma de hacerse un hueco en el mundo literario: las novelas cortas. Por ello, El Quijote fue en origen una de ellas. Un breve relato de unas cincuenta páginas que pretendía relatar la aventura de un hombre que se vuelve loco de tanto leer.

Ya de paso, Cervantes criticaba la gran cantidad de novelas de caballerías que tanto auge tenían en la época. Se comenta que los hombres marchaban a las Indias recién descubiertas en busca de aventuras que vivían sus idolatrados caballeros. Esto supuso en la época la muerte y desaparición de muchos de ellos. Además, y como era costumbre en la época, Cervantes imitó un entremés que se difundía en el que un personaje enloquecía precisamente por el abuso de la lectura: el entremés de los romances.

Cuando otro escritor de gran fama de la época, Mateo Alemán, publicó una extensa novela, El Guzmán de Alfarache, Cervantes lo envidió y decidió que él también quería escribir una novela extensa y llena de aventuras. Para lo cual utilizó la novela corta que ya había comenzado y que aún no había visto el público. Fue entonces cuando Cervantes creó al simpático personaje de Sancho Panza, con el fin de que nuestro querido Alonso Quijano tuviera un compañero de aventuras y, sobre todo, una persona con quién conversar e intercambiar las preocupaciones.

Una vez que hayan quedado claros estos aspectos es muy importante saber que El Quijote supone un gran resumen de los géneros narrativos que se fueron sucediendo en los siglos XVI-XVII. En pocos años, y tras el éxito de las novelas de caballerías y de las novelas sentimentales, fueron muchos los subgéneros narrativos que aparecieron: novelas pastoriles, novelas bizantinas, novelas moriscas, etc. Cervantes consiguió desarrollar todas ellas en su obra poniéndolas en boca de multitud de personajes que caminan por sus páginas. Así, no debemos desesperarnos si, de repente, alguno de los personajes secundarios toma la palabra para contar su propia historia ya que erala manera que tenía Cervantes para introducir toda esta tipología narrativa. Se dice de El Quijote que es una novela con numerosas digresiones, motivo que la hace algo compleja al lector no especializado. Si se tiene esto en cuenta se pueden tomar dos caminos: o directamente saltarlas para no perder el hilo de las aventuras de nuestro hidalgo o, por otro lado, leerlas como un alto en el camino de la historia de El Quijote. Ya queda a elección del lector.

El Quijote es también una novela de entretenimiento y para lo cual Cervantes utiliza una buena dosis de humor. Se trata, en la gran mayoría de los casos, de situaciones escatológicas, pero otras veces recurre al humor de la época y a situaciones que ocasionaban la risa entonces. Por ello, no es de extrañar que un lector del siglo XVII riera mucho más que nosotros con esta obra. Sin embargo, no quiero defraudar porque os aseguro que es una novela que os hará reír y pasar un rato divertido. 

Los manchegos estamos de suerte porque don Quijote de la Mancha no deja de describir ambientes que nos son tan familiares, de degustar platos que nos encantan y, como no, de promocionar nuestra tierra en todos los lugares del mundo. 

En cuanto a la segunda parte de El Quijote, no os agobies porque eso es otro “cantar” para el que dedicaré otro post más adelante. No olvidemos que el origen de esta historia está en su primera parte (que llamamos primera porque hay una segunda, sino no las distinguiríamos) y es la que os invito a leer a todos. Ya me contaréis la experiencia.

amacrema

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